Montar y guardar
Cómo guardar un set LEGO® montado, la caja y las piezas que sobran
El polvo, el sol y las mudanzas acaban con más sets que los niños. Esto es lo que hacemos nosotros con los que tenemos expuestos en la tienda y lo que aconsejamos a quien nos pregunta.

En la tienda tenemos sets montados desde hace años en los expositores y hemos aprendido a base de errores: un Technic que se decoloró en el escaparate, un Icons que cogió polvo en los huecos que no limpia nadie. Esto es lo que hacemos ahora.
Antes de montar: las bolsas y la mesa
Las bolsas vienen numeradas y las instrucciones las van llamando en orden. Abra solo la bolsa que toca y vacíela en una bandeja con bordes, no en la mesa, porque las piezas de un milímetro saltan. Cuando acabe esa bolsa, las piezas que sobran van a un botecito aparte: LEGO mete de más las piezas pequeñas a propósito, y al final del set le sobrarán diez o doce. No falta ninguna, es así.
Las instrucciones de papel se arrugan. Si prefiere pantalla, en la web de LEGO están todas en PDF y en la aplicación de instrucciones se puede girar el modelo en 3D. Nosotros ponemos el enlace a las instrucciones oficiales en cada ficha.
Dónde ponerlo: el enemigo es el sol
El plástico de LEGO aguanta décadas en la sombra, pero el sol directo lo amarillea en pocos meses, sobre todo el blanco y el gris claro. La regla es sencilla: en una estantería donde no le dé el sol de la tarde. Una vitrina cerrada es lo mejor contra el polvo y de paso contra los gatos, pero no hace falta: una balda a la altura de los ojos y lejos de la ventana vale.
Tampoco encima de un radiador ni en un coche en verano. A 60 grados las piezas se deforman y ya no encajan.
El polvo: pincel, no trapo
Un trapo arrastra el polvo hacia las juntas y suelta pelusa. Lo que funciona es un pincel de pelo suave, de los de maquillaje o de acuarela, pasado cada dos o tres semanas. Para los huecos, un bote de aire a presión de los de teclado, a un palmo de distancia. Y una vez al año, si el set es de los que se pueden desmontar por bloques, se le quita el polvo a fondo con el pincel y se vuelve a montar.
Las plantas de LEGO Botanicals, como el Bonsái (10281) o el Ramo de Flores Silvestres (10313), son las que más polvo cogen porque tienen mil recovecos. Pincel, y ya está.
La caja: en plano y en una funda
Si quiere conservar la caja, desmóntela con cuidado por las pestañas, sin rasgar, y guárdela plana dentro de una funda de plástico o entre dos cartones. Una caja montada ocupa cinco veces más y se aplasta igual. Las instrucciones, dentro de la misma funda. Y la bolsa de piezas sobrantes, grapada a las instrucciones con el número del set escrito, porque dentro de tres años no se acordará de a qué set pertenece.
Una mudanza
Un set grande, como el Ford Model T (11376) o el Telescopio Hubble (11382), no sobrevive a una mudanza montado. Lo que hacemos: separarlo por los bloques grandes que indican las propias instrucciones, cada bloque envuelto en papel de burbujas y todo en una caja que no se mueva. Se vuelve a montar en una hora con las instrucciones delante. Los sets pequeños, de menos de 300 piezas, aguantan enteros si van bien calzados.
Si quiere más vida para el set
Los sets no se estropean por montarlos y desmontarlos. Hay quien monta un set de Navidad cada diciembre y lo guarda en enero, veinte años seguidos, y las piezas siguen encajando. Si un set le ha gustado y lo ha desmontado, guárdelo por bolsas de colores en una caja con tapa y vuelva a él cuando le apetezca. Para eso están.






